: : :

 

 

 

 

 

" " (2001)

[ ]

 

    El joven dijo al abad del monasterio:

    Me gustaria mucho ser un monje, pero no he aprendido nada importante en la vida. Lo unico que me enseno mi padre fue a jugar al ajedrez, que no sirve para la iluminacion. Ademas, aprendi que cualquier juego es un pecado.

    Puede ser un pecado pero tambien puede ser una diversion, y quien sabe si este monasterio no esta necesitando

un poco de ambos fue la respuesta.

    El abad pidio el tablero de ajedrez, llamo a un monje y le ordeno jugar con el muchacho.

    Pero antes de comenzar la partida, anadio:

     Aun cuando necesitemos diversion, no podemos permitir que todo el mundo se pase jugando al ajedrez. Entonces, solamente conservaremos aqui al mejor de los dos jugadores; si nuestro monje pierde, saldra del monasterio y dejara la plaza para ti.

    El abad hablaba en serio. El joven comprendio que jugaria por su vida y le vino un sudor frio; el tablero

se convirtio en el centro del mundo.

    El monje comenzo a perder. El muchacho ataco, pero entonces vio la mirada de santidad del otro, y a partir

de ese momento comenzo a jugar mal a proposito. Al fin y al cabo preferia perder porque el monje podia ser util

al mundo.

    De repente, el abad tiro el tablero al suelo.

    Tu aprendiste mucho mas de lo que te ensenaron dijo. Te has concentrado lo suficiente para vencer, fuiste capaz de luchar por lo que deseabas. Despues, tuviste compasion y disposicion para sacrificarte en nombre de una noble causa. Se bienvenido al monasterio, porque sabes equilibrar la disciplina con la misericordia.